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Nunca antes había sido tan grande el consenso en torno a la necesidad de impulsar la Educación Superior en Colombia. Quizás porque nunca se había pensado que el modelo educativo que se está implementando desde las aulas permite que solo el 48% de la población colombiana – rural y urbana – tenga acceso; a lo mejor nos estamos volviendo más conscientes que la Educación en general no es una "oportunidad", es un derecho que tienen todos los niños, jóvenes y adultos que así lo quisiesen.

De las 286 instituciones de educación superior (IES) vigentes, sólo 39 están acreditadas en alta calidad, y cerca de 60 (según el Ministerio de Educación Nacional) tienen investigaciones abiertas, por dificultades financieras, de gobernabilidad o estructurales que colocan su continuidad en alto riesgo; las restantes mantienen sus condiciones básicas de calidad.

No podemos pensar en un Sistema de Educación Superior con altos estándares de calidad y pertinencia, si las Instituciones no disponen de mecanismos financieros que las habiliten para tener la capacidad de responder a los requerimientos que demanda la calidad, pertinencia y cobertura con equidad. Tampoco podemos esperar que las IES se apalanquen financieramente de la demanda actual (estudiantes) que si bien genera una gran ayuda, no es suficiente para financiar las inversiones asociadas a la calidad, pertinencia y cobertura.

En Colombia son pocas las Instituciones existentes en pro de la Educación Superior y las IES; sin embargo es el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior, FODESEP, la entidad que desde 1999 se encargada de promover el financiamiento, cofinanciamiento y apoyo a las Instituciones de Educación Superior en el desarrollo de sus planes, proyectos y programas.

Para el FODESEP, la calidad educativa en Colombia va por el orden de los $21,63 billones de pesos, para atender 2.3 millones de estudiantes y se necesitaría $59,93 billones de pesos para llegar a los 3.2 millones de estudiantes.

Ahora bien, con la firma de un Acuerdo de Paz en Colombia aparecen nuevos retos como el rol del sector educativo en el posconflicto y la reintegración de los desmovilizados. Factores que muy seguramente demandaran más Instituciones de Educación Superior, más programas y un mayor acceso atado por supuesto a la capacidad de inversión del país en Educación.

¿Está entonces preparada Colombia para recibir a los reinsertados y desmovilizados en las aulas?... ¿Podrá el Gobierno cubrir el déficit educativo si le sumamos más de 7.000 actores nuevos?... ¿Tendrán los docentes que cambiar su modelo educativo para formar una sociedad sin conflicto?.... son preguntas que aún no tienen respuesta, pero que desde ya exigen asumir algunos retos con seriedad.

1. Colombia necesita espacios de debate

El país está en deuda de tomar una decisión necesaria para mejorar la calidad de la educación: definir un nuevo sistema nacional. Toda sociedad necesita saber con claridad qué y cómo se enseña, y es en los espacios de debate, donde todos los actores – Gobierno, IES, estudiantes, docentes – pueden construir un nuevo modelo incluyente y equitativo. El primer Foro de Pedagogía para el Posconflicto, organizado por el FODESEP dejó ver que en Colombia solo existen lineamentos respecto al aprendizaje básico. En el país el 52% de la población no tiene acceso a la Educación Superior y solo el 66,7% (Según el Ministerio de Educación) de los graduados accede a un trabajo estable con un mínimo de experiencia previa. Según los expertos, esto incide directamente en el aprendizaje y en la oferta que las IES y las empresas proyectan para un futuro donde el estudiante debe salir preparado para cubrir las necesidades del mercado laboral. Si no se piensa una educación desde y para la sociedad – donde también se ofrezca oportunidad para las regiones más distantes - , muy difícilmente se bajará la tasa de deserción estudiantil en Colombia.

2. Invertir sí, pero con inteligencia

Por primera vez, el gasto de educación en Colombia está siendo un poco más alto que el de defensa. Y esto ha traído alrededor de 30 billones de pesos a la cartera, con los que el gobierno busca mantener la gratuidad – o bajo costo - de los Instituciones de Educación Superior Oficiales. Pero la coyuntura económica actual obliga a ahorrar y esto podría por supuesto afectar cualquier de reforma. Colombia todavía necesita ofrecerles más horas en las aulas a quienes no pueden ir a un IES privadas. Y la educación superior requiere jugosos subsidios en oferta y demanda para mejorar su nivel. En Colombia, de 1 millón de universitarios, solo siete obtienen un doctorado. En Brasil, lo hacen 70.

3. Educadores formados... y motivados

Tras los acalorados debates de los últimos meses, sobre la inclusión de más de 7.000 desmovilizados y reinsertados – una vez se firme el acuerdo de paz en Colombia – al sistema educativo, el país aún sigue evaluando la forma pertinente de formar y evaluar a sus maestros. Todavía hay muchos desafíos. No hay consenso sobre los contenidos y las estrategias pedagógicas que se usarán para hablar con equidad de sociedad y reinsertado, y la calidad de las instituciones donde reciben sus licencias se mantiene muy por debajo de los estándares básicos. Los maestros en Colombia deben aprender ahora a educar en una sociedad sin conflicto.

4. La paz se hace en las aulas

Tras tres años de diálogos de paz, muchos colombianos saben que no solo en La Habana se construirá la paz. Los expertos están convencidos de que en realidad se hará en los salones de clase. Ejercicios como el primer Foro de Pedagogía para el Posconflicto son, sin duda, aportes importantes para una construcción de paz. Pero la educación debe ir más allá y servir de eje transversal para generar espacios de tolerancia y respeto y para enseñar a los colombianos que la violencia no soluciona conflictos. Un eventual posconflicto traerá también el desafío de formar a los miembros de la guerrilla que decidan resocializarse.

La Dra. Eulalia Jiménez, Gerente General del FODESEP, asegura que hoy las Instituciones de Educación Superior trabajan en generar políticas internas de equidad, calidad y pertinencia de la Educación para llegar a cumplir las necesidades y nuevos retos del sector. Sin embargo si es enfática en precisar que una educación superior con calidad cuesta y que solo el trabajo mancomunado entre las IES, el Gobierno e instituciones externas como el FODESEP logrará cumplir las metas para el 2025.