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Por: María Constanza Granados Mendoza. Revista Javeriana.

 

La academia juega un papel cada vez más importante en la generación de escenarios donde el bienestar de las comunidades es una realidad. Desde las Redes de Universidades Promotoras de Salud riups y redcups, María Constanza Granados Mendoza lidera la conversación sobre la relevancia de los profesionales en formación como gestores de cambio en sus entornos.

 

“La salud es el resultado de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás, de la capacidad de tomar decisiones y controlar la vida propia y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de gozar de un buen estado de salud”. Esta claridad, vigente y motivante, nos lleva a pensar de manera corresponsable en la producción de salud para todos. Como plantea la Comisión de DSS, “la distribución desigual de la salud no es un fenómeno natural, sino el resultado de la combinación de políticas sociales e intervenciones deficientes, situaciones económicas injustas y malas políticas”. Necesitamos en la región trabajar todos y desde todos los lugares para construir participativamente cambios en el funcionamiento social que tengan como base una apuesta por la sostenibilidad y la vida.

 

Asumir el reto de trabajar en Se evidencia el aporte de trabajos promoción de la salud implica reconocer que tanto a nivel individual como comunitario es insuficiente invertir esfuerzos y recursos solamente en prevenir y atender enfermedades; comprender que es indispensable trabajar de manera decidida para lograr cambios necesarios en favor de la salud en nuestros países y que estos cambios se relacionan, no solo con condiciones favorables, sino con formas de vincularnos con el mundo y con los otros; formas en las que se cuide la vida en todas sus expresiones, que nos lleven a participar activamente en la coproducción de salud y a trabajar por ella desde una concepción asociada al desarrollo humano, la calidad de vida, la felicidad y la participación.

 

Se evidencia el aporte de trabajos colaborativos y en red, que se hacen posibles desde opciones por procesos transversales de desarrollo institucional que tengan a la base una apuesta clara por la salud y la vida, en los que se reconozca como fundamental la participación y la gestión de procesos desde modelos participativos en los que la voz de todos es reconocida, valorada e incorporada en los diferentes momentos de los procesos.

 

El cambio de paradigma al que nos invita el trabajo por la promoción de la salud, nos ubica en lo “salutogénico” es decir, lleva nuestra atención a los activos en salud o factores generadores de salud y nos lleva a visibilizar y fortalecer los recursos con los que contamos y las capacidades con que cuentan individuos y comunidades. Nos ubica en formas de relación y comunicación horizontales, que dan lugar a procesos colaborativos, a sinergias, a alianzas y a transformaciones culturales en las que los cambios individuales potencian los cambios sociales, y los cambios sociales favorecen los cambios individuales a favor de la salud y la calidad de vida. Promover la salud nos lleva entonces a contar cada vez más con individuos y comunidades empoderados, que fortalecen su capacidad para participar, que ponen sus voces a dialogar para establecer prioridades, para proyectar procesos, diseñar estrategias, hacerles seguimiento, evaluar, aprender de las dificultades y proyectar oportunidades para el desarrollo individual y social.

 

Hemos tenido la oportunidad de participar en el proceso encaminado a promover la salud desde las universidades en la región desde el año 2003. Con los aprendizajes derivados de conocer las experiencias de otros países, fundamos redcups: Red Colombiana de ies y Universidades Promotoras de Salud, en un evento organizado en el campus de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá, en el año 2010, fruto de un proceso colaborativo adelantado por universidades públicas y privadas de todo el país; contamos desde entonces con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, del Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y de diferentes actores clave en el tema en el país. Publicamos la Guía colombiana para el fortalecimiento y evaluación de las ies y Universidades como promotoras de salud y el cuestionario de autoevaluación institucional y, abrimos al servicio de los interesados una biblioteca virtual, referente para el tema, desde el portal de la Red Colombiana de ies y Universidades Promotoras de Salud administrada por el Instituto proinapsa de la UIS.

 

Entre los logros más importantes está la trasformación en el rol asumido por los estudiantes en los procesos de fortalecimiento de sus universidades como promotoras de salud. Los estudiantes han pasado de ser asumidos como receptores de ofertas formativas institucionales y servicios, a ser reconocidos como actores clave que durante su paso por las universidades que trabajan por fortalecerse como promotoras de salud, participan desde roles activos en todos los momentos de los procesos encaminados a mejorar de manera permanente las condiciones para la salud: evaluación, identificación y priorización, diseño e implementación y evaluación de estrategias y aporte en la vinculación de la universidad con la comunidad y a la salud en los diferentes países. Para los estudiantes, su vinculación como actores clave ha implicado la posibilidad de enriquecer sus perfiles profesionales con la experiencia adquirida durante su paso por la Universidad. Al ser promotores de salud - pares educadores en salud, recibir una formación complementaria certificada y contar con oportunidades de aportar a los procesos desde equipos interdisciplinarios e interculturales, se habilitan para gestionar procesos comunitarios desde modelos participativos, participar en equipos interdisciplinarios, interinstitucionales e inter países.

 

Al pensar en los estudiantes somos conscientes de que nuestros dirigentes pasaron por nuestras universidades, nuestros estudiantes serán tomadores de decisión y estarán en lugares desde los que se podrán gestionar procesos a favor de la salud y la vida; de que tienen un poder transformador, que esperamos aporte en presente y a futuro a la construcción de un mundo en el que las inequidades no se generen y perpetúen, en el que la solidaridad y el respeto mutuo sean una forma de relación posible y cotidiana.

 

Otro logro que resulta importante destacar tiene que ver con aprender a trabajar en Red. El movimiento global de Universidades Promotoras de Salud, cuenta con Redes globales en Alemania, Canadá, Inglaterra, Nueva Zelanda. Con Redes Nacionales de ups en la Región de las Américas, vinculadas a la RIups: Red Iberoamericana de Universidades Promotoras de salud, en Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Cuba, Ecuador, España, México, Perú, Puerto Rico, Red Centroamericana y del Caribe de ups y Redes en proceso de consolidación en Guatemala, Portugal y Nicaragua. Desde estas redes aprendemos que trabajar juntos implica ir más allá de pensar en lo que nos aporten o podamos aportar sino ser corresponsables y trabajar en procesos colaborativos, vinculando a todos los actores clave que pueden aportar a ellos.

 

Desde el año 2003, cuando se hacen más visibles los esfuerzos desde las universidades a nivel de promoción de la salud, hemos participado en la organización de seis congresos nacionales y nueve internacionales, siendo parte de equipos inter países coordinados desde la Organización Panamericana de la Salud ops, desde los que se lideraron el Concurso de experiencias significativas en promoción de la salud en escuelas, ciudades - municipios y Universidades y participamos actualmente desde la riups en el esfuerzo que se plantea para la Región de las Américas con la Estrategia y Plan de Acción en Promoción de la salud 2019 - 2030 liderado por la Organización Panamericana de la Salud.

 

La estrategia y plan de acción en promoción de la salud en la Región de las Américas en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible 2019 – 2030 se plantea con el objetivo de renovar la promoción de la salud a través de un movimiento social, político y técnico que aborde los determinantes sociales de la salud, con el fin de mejorar la salud y reducir las inequidades en materia de salud, dentro de la Agenda 2030. En este contexto, las universidades somos actores clave en la implementación de la Estrategia y Plan de Acción. Somos corresponsables en la gestión de los cambios necesarios para la salud en los países de la región; estamos llamados a generar evidencias que aporten a la formulación de políticas públicas saludables, a la construcción de conocimientos y cualificación de estrategias para promover la salud, y a la consolidación de modelos de desarrollo que tengan de base apuestas decididas a favor de la salud y la vida. Pensamos que desde las Universidades tenemos importantes retos, entre otros, la generación de evidencia para sustentar y acompañar procesos de cambio en favor de la salud, la recuperación de aprendizajes y el diseño de instrumentos que apoyen procesos de desarrollo social. Esto implicará trabajar por:

 

► Fortalecer los currículos con apuestas formativas conectadas con la vida que favorezcan diagnósticos contextuados y aproximaciones que den lugar a miradas comprensivas y complejas de las situaciones.

 

► Fortalecer oportunidades de formación realmente integral que habilite para construir con otros, gestionar procesos, hacer lecturas de contexto y trabajar en equipos interdisciplinarios, interculturales e intergeneracionales.

 

► Formalizar investigaciones desde las que se generen evidencias frente a impactos negativos en la salud derivados de políticas y prácticas que así hayan nacido con el objetivo de reducir inequidades tienen efectos contrarios, pero permanecen al no contarse con evidencia de sus efectos reales.

 

► Aportar al conocimiento integral de los perfiles de salud en los países, desde una construcción intercultural e interdisciplinaria.

 

► Producir, socializar, apropiar y posicionar conocimientos de y en la región.

 

► Desarrollar en los futuros profesionales capacidades para hacer una abogacía que posicione formas de producción sustentables.

 

► Innovar en la formación de profesionales de todas las disciplinas con competencias para promover la salud desde ellas y como parte de equipos interdisciplinarios.

 

► Aportar a la construcción de sistemas de información que permitan recuperar experiencias en tiempo real y hacer seguimiento al proceso de los países y la región.

 

► Formalizar espacios que aporten al desarrollo integral de los miembros de las comunidades educativas a nivel de habilidades para la vida y estrategias favorecedoras de empoderamiento y participación.

 

► Aportar a la construcción de formas de relación basadas en la solidaridad, fortaleciendo el valor otorgado a los vínculos, las sinergias y las redes.

 

► Fortalecer esfuerzos a nivel de vinculación con la sociedad y el desarrollo en los miembros de nuestras comunidades educativas habilidades y competencias a nivel de pensamiento crítico y lectura de contexto.

 

► Potenciar sinergias desde las que se proyecten procesos emancipadores en la región, contribuyendo intencional y sistemáticamente al empoderamiento de individuos y comunidades, fomentando espacios deliberativos que deriven en el fortalecimiento de la capacidad para participar y hacer análisis críticos que abran posibilidades adicionales a los poderes y formas de conocimiento hegemónicos.

 

Desde mi experiencia como colombiana, javeriana, docente universitaria, consultora en promoción de la salud, invito a que seamos parte de la solución; corresponsables y gestores de cambios necesarios para la salud y la vida, a que reconozcamos que las Universidades Promotoras de Salud son una oportunidad para articular esfuerzos y recursos, para aportar al mejoramiento de las condiciones para la salud y la vida, para construir formas solidarias de relación y aportar al cuidado de nosotros, de los otros y de lo otro. El camino construido desde el año 2003 es una invitación a unir esfuerzos en favor de la participación, la sostenibilidad y la vida; todo lo que falta por hacer es una oportunidad para formalizar sinergias, espacios de encuentro, espacios deliberativos, proyectar procesos y asumirnos como ciudadanos y seres humanos corresponsables ante el cuidado de la vida, ciudadanos parte de un mundo maravilloso que con nuestro aporte puede ser más justo, más solidario, más equitativo y posibilitador de salud y bienestar para todos .

 

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