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Por: El Diario.

 

Desde hace más de un año se puso en marcha la Red de Educación Superior para la Equidad de Género cuyo objetivo principal es erradicar de los recintos universitarios toda clase de violencia, en especial contra las mujeres, mediante la adopción de protocolos y de rutas de atención para este tipo de casos. Sobre los logros y avances en esta materia hablamos con Natalia Restrepo, ingeniería industrial con maestría en dinámicas y desarrollo territorial, docente la Corporación Universitaria Uniminuto y presidenta de la Casa de Mujer y la Familia Stella Brand, y con María Elena Rodríguez, administradora industrial quien adelanta una especialización en género y políticas públicas y es integrante de la Red de Educación Superior para la Equidad de Género

 

¿Cuánto hace que se creó esa red y con qué objetivo?

 

Natalia Restrepo. La red se creó en abril de 2018, por la necesidad de trabajar articuladamente los temas de violencias basadas en género en el contexto universitario, especialmente los protocolos y rutas de atención. Si bien la red se creó hace un poco más de un año, este trabajo lleva más de 15 años liderado por docentes y activistas de la Universidad Tecnológica de Pereira como María Aurelia Pabón, Luca Cecilia, Sonia Valencia, entre otras. Pero hace un poco más de un año logramos articularnos entre diferentes instituciones, como las Universidades Libre Seccional Pereira, la Católica de Pereira, Tecnológica y Uniminuto. Además de eso, hacemos parte de la red nacional universitaria por la equidad de género.

 

¿A nivel universitario es muy compleja la problemática de violencia de género?

 

N.R. Sí claro. El tema sí es complejo, en los contextos universitario se evidencia acoso sexual, en especial por parte de docentes y otro tipo de violencias. Hay docentes que les dicen a las estudiantes que para poder pasar una asignatura tiene que acceder a cierto tipo de proposiciones. Y también se habla, ya no solo acerca de las estudiantes sino también a nivel administrativo, en temas de acoso laboral y en lo que ahora se llama los Techos de Cristal que se presenta cuando la mujer logra acceder a ciertos cargos pero no pasa de ahí, además de las diferencias salariales. Como parte de estas violencias, hace cerca de un año en el país se presentó un caso de violación de una estudiante dentro del claustro de una universidad.

 

¿Esta problemática en igual en todas las universidades, bien sean públicas o privadas?

 

N.R. Sí, porque está dentro del mismo contexto cultural. Sin embargo en la universidad pública hay más espacios de denuncia o movimiento en ese sentido, hay mayor respaldo y acompañamiento a los movimientos estudiantiles y sindicales. Así que en la universidad pública se logra evidenciar más o sacar más a la luz este tipo de problemática. En la Universidad Católica de Pereira hay algo que se llama Confesiones UCP donde la docente que acompaña el proceso dice que se escuchan en ese sentido unas historias que uno se queda asombrado. Confesiones UCP es un espacio en donde los estudiantes tienen la posibilidad abierta para hablar, para contar situaciones que solo confiesan o son capaces de hacerlo en esos espacios.

 

¿Qué ruta de atención tienen este tipo de denuncias?

 

N.R. En este momento a nivel regional las universidades no tienen una ruta de atención, a excepción de la Universidad Tecnológica que hace poco expidió una resolución rectoral donde establece el protocolo y la ruta para atender estos casos. Y la Universidad Libre, a través de la Decanatura de Derecho, tiene una propuesta de un protocolo de atención a estos casos. Sin embargo es un proceso que la idea es que todas las universidades lo tengan y que se cumpla. Hay rutas de atención en la ciudad para las mujeres que han sido víctimas de violencia, al igual que en Medellín, Bogotá y otras ciudades, pero esas rutas no funcionan bien porque hay un vacío institucional. Así que la propuesta de la Red es que se cree el documento en donde las universidades adopten ese protocolo y la ruta de atención y que se cumplan, que haya ese compromiso institucional.

 

¿Cuándo se habla de violencia de género esto toca también con los hombres?

 

N.R. Cuando se habla de género se refiere a hombres, mujeres y las diversidades sexuales, sin embargo eso es algo cultural y lo cual se ve también dentro de la estructura social, donde las mujeres son las mayores víctimas de estas violencias.

 

¿Una o un estudiante que esté siendo víctima de esas situaciones qué debe hacer?

 

N.R. En la UTP la ruta de atención cuenta con una línea telefónica para comunicarse y un correo electrónico.

 

María Elena Rodriguez. En la Tecnológica pertenezco a un grupo de investigación, pero todo ese proceso de atención depende la urgencia del caso. Por ejemplo si lo más cercano es el guarda de seguridad, ellos lo tienen que atender. Cada institución maneja su ruta de atención y la universidad está obligada a pasar esa información a la Fiscalía o las autoridades competentes. Pero es decisión de la víctima continuar o no el proceso. En el caso de Confesiones UCP es un espacio estudiantil y en la Tecnológica hay algo similar que se llama Comité de Género, creado por el movimiento estudiantil, donde si alguien es víctima de acoso por un profesor o un compañero se denuncia el caso el cual es publicado por Instagram. Pero estos espacios de denuncia no están dentro de la institucionalidad.

 

¿Existen en el país experiencias de rutas de atención para estos casos?

 

M.E.R. Además de la Universidad Tecnológica de Pereira, también las tienen las Universidades Nacional de Bogotá, de Antioquia, del Valle que cuentan con protocolos con más tiempo.

 

N.R. Además en noviembre de 2018 el Ministerio de Educación Nacional expidió los lineamientos de la educación inclusiva con enfoque e identidad de género. Dentro de ellos hay todo un análisis y un diagnóstico de la situación y la propuesta de crear esos protocolos y rutas de atención.

 

¿En este año qué actividades ha adelantado la Red?

 

N.R. Como red el año pasado hicimos el Foro sobre Academia, Género y Construcción de Paz en donde se realizó un balance de lo adelantado a nivel nacional en estos temas y se habló del enfoque de género en la construcción de paz, porque entendemos que no se puede hablar de una cosa aislada de la otra: para que exista equidad de género hay que hablar de paz. También hicimos un seminario sobre mujer y política y este año, el pasado 23 de agosto, se realizó un taller para estudiar los lineamientos de la política de género, en donde nos reunimos todas las instituciones, docentes, estudiantes y administrativos para hacer un análisis de los lineamientos nacionales y aterrizarlos a lo local, así como establecer las barreras, las oportunidades y los avances que tuviéramos y lo que falta para poder implementarlos.

 

¿La población universitaria hoy es mayoritariamente masculina o femenina?

 

N.R. Según el último censo el 51 % son mujeres y el 49 % hombres. Así ha sido el comportamiento histórico que se refleja en el censo de población y vivienda. De igual manera, ahora el acceso de la mujer a la universidad es más sencillo; sin embargo se habla de la feminización de las carreras, porque hay programas como la Pedagogía Infantil o la Enfermería que cuyos estudiantes son mayoritariamente mujeres. Además de eso también existen barreras que relatan las estudiantes, por ejemplo, en ingeniería física en donde entran más mujeres pero las que persisten y logran culminar la carrera son menores porque encuentran en el camino barreras con los prejuicios. Ese tipo de situaciones también son violentas y generan dificultades para terminar esos procesos.

 

¿Esta situación afecta también la realización de estudios de especialización?

 

N.R. Encontramos que hay mujeres con estudios de doctorado, pero se escuchan historias de vida según las cuales para poder cumplir con el reto o el proyecto de vida las mujeres encuentran dificultades porque también recaen sobre ellas las labores de cuidado de los hijos o de la familia.

 

¿Cómo se puede pertenecer a la Red?

 

M.E.R. Aunque allí muchas personas que son docentes de universidades e instituciones de educación superior, estamos vinculadas como personas naturales e invitamos a las instituciones a que se adhieran a la Red. También hacen parte de ella personas que interesadas en el tema y que están adelantando investigaciones al respecto. Es el caso de la maternidad que cobra importancia en la carrera, así se trate de docentes, estudiantes o administrativos que afrontan una cuota biológica frente a la cual no hay políticas que la contrarresten.

 

Fuente: https://www.eldiario.com.co/desde-las-universidades-se-libra-la-batalla-contra-la-violencia-de-genero/