esen

educacion2030.png

Por: Francisco Cajiao. El Tiempo.

 

“Los sistemas educativos de todo el mundo sufrirán grandes modificaciones de aquí a 2030, propiciados por la revolución tecnológica. En los próximos quince años, internet va a convertir los colegios en ‘entornos interactivos’ que pondrán patas arriba las formas tradicionales de aprendizaje y cambiarán la manera de ser de docentes, padres y estudiantes”. 

 

Esta es una de las conclusiones de un grupo de 645 expertos internacionales entrevistados para una encuesta que define cómo será la escuela en la próxima década. El informe ha sido realizado por la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (Wise, por su sigla en inglés).

 

Semanas atrás, más de dos mil educadores, tomadores de decisiones y expertos de más de cien países se reunieron en Doha en torno al tema ‘Desaprender, volver a aprender. Qué significa ser humano’. Los puntos de discusión muestran que la educación en muchas sociedades va mucho más allá del simple cumplimiento de metas de cobertura y puntajes de pruebas internacionales: ¿deberían los colegios enseñar a los estudiantes cómo ser felices? ¿La inteligencia artificial hará obsoletos a los profesores? ¿Pueden los últimos descubrimientos en neurociencia hacer que nuestros hijos sean más inteligentes? ¿Se preocupan los estudiantes de lo que están aprendiendo? ¿Deberían las escuelas deshacerse de los sistemas de calificación? ¿Deberían los estudiantes comprometer un porcentaje de su futuro salario para financiar su educación superior?

 

En Colombia seguimos muy pegados a una visión operativa de la prestación de los servicios educativos, como si con la mera eficiencia del sistema y la leve mejora en los resultados académicos fuera suficiente para el progreso del país. Por eso todavía no llegamos a preguntas de fondo como las que se discutieron en la capital de Catar. 

 

Sin abordar estos interrogantes, podría decirse que dentro de diez años nuestra educación será muy parecida a la actual, que a su vez resulta similar a la de 1990, como podría corroborarse si se lee el informe de Unesco de 1992 sobre el estado de la educación en América Latina en la década de los ochenta.

 

Las predicciones de los expertos para 2030 señalan que:

 

1. Las clases magistrales desaparecerán y el profesor tendrá como principal misión guiar al alumno a través de su propio proceso de aprendizaje.

 

2. El currículo estará personalizado a la medida de las necesidades de cada estudiante y se valorarán las habilidades personales y prácticas más que los contenidos académicos.

3. Internet será la principal fuente del saber, incluso más que la mayoría de las instituciones educativas de educación básica.

 

El informe final de la cumbre –en el que participaron, entre otros, el lingüista Noam Chomsky, la ex primera ministra australiana Julia Gillard o el profesor Sugata Mitra– señala que “las escuelas se convertirán en redes” donde los alumnos interactuarán entre ellos y con el profesor de forma que se produzca un “aprendizaje colaborativo”.

 

Los estudiantes han cambiado mucho en la última década, dada la facilidad de acceso a innumerables fuentes de conocimiento. En los próximos años, estos cambios serán aún más veloces, pues las tecnologías de la información y los dispositivos móviles han ido rompiendo las barreras de idiomas, temáticas y formatos. Hace diez años no era sencillo acceder desde cualquier lugar a videos, fotografías, documentos o consulta de bibliotecas y bases de datos desde un teléfono inteligente. Tampoco era fácil compartir información con miles de personas siempre presentes en las redes sociales.

 

El 83 por ciento de los expertos consultados por Wise creen que el currículo tendrá más contenidos personalizados a la medida de cada alumno. Esto generará consecuencias en la relación jerárquica con el profesor, pues se desdibuja la línea que separa a quienes enseñan de quienes aprenden. Al cambiar el rol de los maestros se hará necesario cambiar su formación.

 

La actual parece cada vez más obsoleta y esto tiene implicaciones negativas para su identidad profesional. Habrá que virar hacia un maestro culto, capaz de identificar talentos y sembrar entusiasmo por aprender, antes que un especialista en transmitir contenidos disciplinares.

 

Expertos españoles coinciden en que la frontera entre el colegio y el hogar se desdibujará y el aprendizaje no se restringirá a unas horas y a unos lugares concretos, por lo cual los horarios tendrán que flexibilizarse. 

 

Uno de ellos dice: “Veo más cursos ‘online’, y a deshoras. Veremos escuelas que den clases en verano y los fines de semana”. En relación con las tareas, otro experto señala que más que deberes hay que suscitar en los alumnos la necesidad de seguir buscando documentación, informarse, compartir conocimientos y despertarles el gusto por la investigación.

 

Fuente: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/las-redes-de-la-educacion-443816