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Por: El Tiempo.

 

Experta en el tema dice que ese fenómeno sigue latente, especialmente en las zonas rurales.

 

Brayan y Alexandra están frente a una pila de basura. Hay botellas de vidrio y de plástico, y latas de cerveza guardadas sobre contenedores y otras esparcidas sobre una mesa. Van a explicar cómo se clasifican los materiales reciclables. "Este es el 'tatuco' (botella de plástico), el clausen (latas de cerveza), el vidrio, el cobre (cables viejos) y la blanca (envases de detergentes y otros químicos)", explica Brayan.

 

Alexandra participa de la explicación y agrega: "Esto es una bolsa que se llama globo y ahí metemos todo el material". "Mis papás los sábados cogen el material y van y lo venden en una chatarrería. Ahí lo pagan por kilo", concluyen su exposición.

 

Este es el relato de dos hermanos que aprendieron a reciclar después de abandonar el colegio y que hacen parte de la preocupante cifra que revela la fundación United Way Colombia sobre deserción escolar: de cada 100 niños que ingresan al colegio, solo 44 se gradúan en el país.

 

Brayan y Alexandra son dos casos de estudio de United Way, una organización constituida recientemente a partir de la fusión de las fundaciones Génesis y Dividendo por Colombia, que tenían presencia en el país desde hace 20 años y cuyos propósitos se basaban en trabajar por el mejoramiento de la calidad educativa y la reducción de la deserción escolar.

 

Cristina Gutiérrez de Piñeres, directora de United Way, habló con este diario y explicó que con dicha unión se busca sumar esfuerzos para atacar la deserción escolar en la educación básica y media. Se trata de un fenómeno -advierte- que sigue latente y que se evidencia a través de cuatro fenómenos principales: matoneo, desplazamiento, embarazo adolescente y trabajo infantil.

 

Estas problemáticas -indica Gutiérrez- esperan ser sensibilizadas en toda la comunidad colombiana a través de la campaña 'Escuela Invisible', dada a conocer esta semana en Bogotá y con la que se pretende, además, impactar a "miles de niños colombianos que abandonan el colegio".

 

Acabamos de conseguir las cifras oficiales del Ministerio de Educación y evidencian que el indicador promedio (transición, primaria, secundaria y media) en colegios públicos pasó de 3,08 por ciento en 2017 a 3,03 por ciento en 2018, los que significa una reducción del 0,5 por ciento. 

 

Los peores indicadores están en los grados primero (de primaria), sexto (de bachillerato) y en noveno al pasar a décimo (de bachillerato). Para hacernos una idea, en cuarto de primaria hay cifras que evidencia que la deserción está en 1,56 por ciento, mientras que en séptimo puede llegar al 7 por ciento. 

 

Eso significa que todavía tenemos una problemática muy alta. El Gobierno nos está diciendo de 100 niños que empiezan primero de primaria, solo 44 logran terminar. Y sí, así lo confirmamos.

 

¿Cuáles son las causas principales de esa problemática?

 

La calidad educativa nos sigue afectando. Los gobiernos le han apostado muchísimo al tema de la cobertura y hoy estamos mucho mejor en ese sentido. Sin embargo, en términos de calidad y de pertinencia siguen habiendo muchos retos. Por ejemplo, hay que llegar con una oferta educativa pertinente a las zonas rurales, diferente a la que viven los niños en las ciudades. Además, las recientes pruebas Pisa nos demostraron que el país sigue teniendo muchos retos en cuanto a la calidad.

 

¿A parte de la calidad académica se evidencian otros factores?

 

Todas las causas que estamos mostrando en la campaña de 'Escuela Invisible': embarazo adolescente, matoneo, trabajo infantil y desplazamiento. Cada causa se traduce en calidad. Las escuelas -muy posiblemente- están haciendo un énfasis en lo académico y no están preparando ni a los niños ni a los profesores para mejorar sus habilidades socioemocionales. 

 

Entonces, cuando se presentan problemáticas como el matoneo en un colegio los docentes no tienen herramientas suficientes para resolverlo y se convierte en un problema mayor. 

 

Por eso, lo que estamos haciendo desde la fundación es enseñar a rectores, docentes y estudiantes a resolver problemas y a pensarse de acuerdo a las necesidades de la sociedad actual. No basta con enseñar a leer o escribir. Un niño debe ser capaz de resolver problemas emocionales y de relacionamiento con sus compañeros y docentes. Se debe, entonces, tener programas (académicos) del siglo 21 enfocados en las habilidades blandas.

 

¿Por qué ustedes identifican que la mayor deserción escolar se presenta en el tránsito de primera infancia a primero de primaria; de quinto de primaria a sexto de bachillerato; y de noveno a décimo?

 

Se trata de un tema de continuidad en los ciclos educativos. Desde que se formalizó la política de primera infancia la atención de la primera infancia es integral. Entonces, un niño que viene de recibir apoyo educativo, familiar, psicosocial y de salud, y entra a una institución de educación formal hay una ruptura muy grande. ¿Por qué? El niño pasa de estar sentado en un círculo a estar en fila, a copiar lo que dice el profesor y a aprender de memoria y fuera de contexto. Eso hace que el niño se desmotive.

 

Ahora, cuando el estudiante pasa de noveno a décimo de bachillerato sus aspiraciones son diferentes porque está pensando qué hacer una vez se gradúe. Aquí es cuando las instituciones se deben fortalecer en competencias del siglo 21, preparar a estos niños y jóvenes para el emprendimiento o para la empleabilidad y generar proyectos de vida. Si el rol del docente continúa siendo dictar una clase en el tablero buscando que estos niños aprendan de memoria para cumplir con unas pruebas, no estamos formando ciudadanos.

 

¿Es necesario entonces indagar qué quieren los estudiantes?

 

Y para hacer más complejo el tema de los ciclos, debemos indagar qué necesitan las empresas de estos jóvenes. ¿Cuál es la oferta de educación superior que se está ofreciendo en el país? ¿En verdad las universidades están preparando a los jóvenes para las necesidades de las compañías? Existe una desarticulación muy grande entre el sector educativo y empresarial porque si hubiera un diálogo, la situación sería diferente.

 

¿Los índices de deserción escolar en qué zonas son más altos?

 

En las zonas rurales

 

¿Qué estrategias puede implementar el Gobierno para que ese fenómeno disminuya en las zonas rurales?

 

Yo creo que con modelos alternativos. Aunque esa siempre ha sido la apuesta, el tema sigue siendo complicado. Por ejemplo, qué pasa con los estudiantes de un determinado municipio que solo pueden acceder a la primera porque no tienen los mecanismos suficientes para continuar con la secundaria. Es necesario tener otra oferta educativa y más flexible para que el proceso de educación no quede ahí (…) No es lo mismo hablar con un joven rural que con uno de una ciudad urbano marginal.

 

El rol de los maestros es fundamental en todo este proceso. Más allá de enseñar, por supuesto, deben encontrar la manera de incentivar a los niños para que continúen en el colegio…

 

Cuando llegamos a los territorios con las soluciones educativas nos encontramos con varias cosas. Por ejemplo, el docente resistente que dice 'yo por qué voy a cambiar lo que siempre he hecho por 20 o 30 años', o el profesor que se da cuenta de la necesidad de cambiar.

 

Los jóvenes de hoy piden otro tipo de información. Internet ofrece una cantidad de datos, pero los estudiantes necesitan un montón de habilidades para saber de qué manera administrarlos y así aprender a solucionar problemas.

 

La educación necesita otros mecanismos, por eso una de las estrategias que estamos impulsando desde la fundación es una ruta de innovación e incubación de soluciones para enseñarle a los niños y a los docentes a reconocer en dónde están los problemas.En este momento entra a participar de la entrevista Luis Alberto Cardozo (LAC), docente del Colegio Agustín Fernández y quien hace parte de United Way, complementando la idea de la directora: "El problema, insisto, no son los niños sino los docentes. Los maestros no entienden que deben cambiar sus metodologías para que sean más atractivas. Cuando se le dice al maestro que debe mejorar en algo la repuesta es: 'momento, usted me va a enseñar como debo dar mis clases'. Por eso es que hay muy pocos docentes que vienen a estos lugares (fundación) para actualizar sus conocimientos, porque simplemente les da pereza".

 

¿Qué clase de metodologías imparten a los profesores en la fundación?

 

Por ejemplo, tenemos una iniciativa que se llama 'Estudia', un programa que busca fortalecer las áreas de matemáticas, ciencias y lenguaje a través de las habilidades STEAM (pensamiento crítico) y el juego. Lo que hacemos es dar modelos de juegos para que al final del ciclo los profesores cambien su mentalidad y puedan llegar a sus estudiantes de una mejor manera diferente y así evitar que se desmotiven.

 

¿Cómo sería la clase ideal para evitar la deserción?

 

Los niños deben aprender a partir de sus realidades y de sus contextos. Por ejemplo, un niño puede aprender matemáticas si entiende que más adelante le servirán para ayudar en el negocio familiar. No importa el nivel socioeconómico, la idea es que la educación esté lo más aterrizada posible en lo que se vive día a día.

 

LAC: Una cosa es que yo le explique al niño qué es norte, sur, este u oeste desde un tablero; y otra muy diferente es que lo saque al patio y le diga que con su sobra se puede orientar. Eso se llama contextualizar y eso ayudará, entre otras cosas, a que el estudiante no se aburra. 

 

Retoma Cristina Gutiérrez de Piñeres (CGP): En primaria, generalmente, está un profesor para todas las áreas. En bachillerato, por su parte, hay un docente por área pero no va más allá. Es decir, si es de matemáticas no entiende que es un área que es transversal al resto de materias. Ahí es cuando existe la ruptura y se hace muy difícil la transición de ciclos en el colegio.

 

El embarazo adolescente es otro factor de deserción, ¿cómo está ese tema en el país?

 

Yo sé que el país ha hecho mucho para avanzar en ese tema, pero es una de las problemáticas que sigue latente. Según el estudio sobre determinantes sociales del embarazo adolescente 2018, del Ministerio de Salud, Profamilia y Plan, 13,8 por ciento de las mujeres del país entre los 13 y los 19 años han estado embarazadas y los niveles más altos de embarazo adolescente se encuentran en la zona rural (18,6 por ciento).

 

Esto tiene que ver mucho con las habilidades sexuales de los estudiantes. Un niño con baja autoestima y con poca capacidad para resolver problemas, se hace propenso y más débil a este tipo de situaciones.

 

¿Qué recomendación le daría al Gobierno para evitar la deserción escolar?

 

Yo creo que tiene que haber una articulación muy grande de todos los actores. Hay mucha inversión al igual que recurso público, poro nos falta articularnos. Es necesario unir esfuerzos entre el sector público y privado.

 

LAC: Yo pienso que el reto más grande es el compromiso de los docentes. Debe haber un compromiso altísimo en donde realmente se llegue a la determinación de modificar las clase. Tenemos bibliotecas del siglo 19, maestros del siglo 20 y estudiantes del siglo 21.

 

CGP: Pero para que eso pase, tiene que cambiar otra cosa y es la valorización docente. Es una profesión que en este país no se valora y eso se evidencia en la remuneración y en el reconocimiento. 

 

Fuente: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/como-disminuir-la-desercion-escolar-en-colombia-459204