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Por: Dra. Doris Hernández-Dukova. Directora de Relaciones Interinstitucionales e Internacionalización-ORII. Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central

Síntesis

El artículo presenta las reflexiones sobre los retos de la gestión de la internacionalización tanto en los momentos de crisis por el trabajo desde casa, resultado del confinamiento por el virus Covid-19, como en los meses próximos de la contención de la emergencia sanitaria global. Está pensado en expresar una aproximación al escenario de una recuperación lenta para las instituciones de educación superior, que puede durar de 12 a 24 meses.

Contexto

Lo que se está viviendo en los sistemas educativos en todo el mundo hoy día, es una realidad, que ningún experto en prospectiva podría imaginar hace tres meses, pues en febrero solo China tenía cerradas las puertas de sus centros educativos. En el mes de marzo, 17 países estaban con cierres totales o parciales. Finalizando el mes de abril, en todo el mundo hay solo cinco países, que aún mantienen clases presenciales parciales.

Las naciones han comprendido las dimensiones de la emergencia sanitaria global, y cada país, de acuerdo a sus posibilidades, está implementando medidas para minimizar los impactos económicos y sociales y salvaguardar la vida.

En Colombia, las instituciones de educación superior han respondido, también cada cual, de acuerdo a sus posibilidades, a los retos de seguir con las actividades académicas y “salvar” el semestre. Algunos lo están logrando con éxito, y otros están repensando sus acciones que buscan cómo minimizar los impactos de la inequidad por la brecha tecnológica y el acceso a las TIC, la falta de experiencia y material didáctico para las clases en línea, y cómo ajustar sus quehaceres, manteniendo la calidad y la motivación de estudiantes, docentes y directivos con sus procesos académicos y administrativos.

Una de las unidades funcionales en las IES, que más ha sido afectada en sus planes de gestión y desarrollo, ha sido la de las oficinas de relaciones internacionales. Con el cierre de fronteras algunos estudiantes han quedado “atrapados” en las universidades y países de destino de su intercambio académico, de igual manera se han quedado en Colombia algunos estudiantes internacionales. Se estima, que el 30% de los estudiantes, que estaban desarrollando movilidad académica en el exterior, no han logrado regresar a sus países de origen. Eso representa un enorme desafío para las instituciones anfitrionas, pues se les debe garantizar el cumplimiento de los acuerdos académicos y preservar su salud física y mental.

En lo que resta del año, se espera poca o casi nula movilidad física de estudiantes y docentes. De una parte, será por la inevitable contracción económica nacional y global, por la reconfiguración de las prioridades de los interesados en una inmersión cultural, y por los miedos naturales de posibles nuevas olas de contagios. De otra parte, se espera una significativa reducción de los recursos para becas de movilidad y programas de cooperación internacional.

A mediano plazo, se prevé una reconfiguración de las prioridades institucionales, presionada también por la contracción económica nacional, pero además por las exigencias de la comunidad académica y sus familiares, que en buena parte soportan la carga monetaria de los estudios superiores y los intercambios académicos, cuando es el caso. Entran a jugar también otros factores como la calidad educativa, la modalidad de la enseñanza, los resultados de los aprendizajes y las formas de su evaluación.

Surge las preguntas de ¿Qué sería la internacionalización sin la presencialidad? y ¿Qué sería la presencialidad sin la internacionalización? Ambas respuestas sugieren un profundo análisis de los retos que enfrentan las oficinas de relaciones internacionales, y las transformaciones que se tienen que dar, para que se continúe con los procesos de internacionalización integral de los programas académicos y las instituciones.

Reflexiones

Se necesita una intensa y rápida transformación de los planes de acción y proyectos de internacionalización institucionales. Tradicionalmente esos se asocian con la movilidad física en todas sus expresiones: intercambios académicos por semestre académico, inmersión para aprendizaje de idiomas, estancias cortas para cursos y capacitaciones, participación en congresos y demás eventos de divulgación social del conocimiento.

Se hace necesario ver la internacionalización con otros ojos, como proceso transversal y estratégico, que posibilita la integración de la dimensión internacional en las funciones sustantivas de docencia, extensión y proyección social, y viabiliza el desarrollo de la competencia intercultural en un marco de Educación cultural como sugiere UNESCO. Luego, los resultados de esas acciones permearán los desarrollos curriculares de los programas, aumentarán su calidad y también la calidad institucional y la del sistema educativo nacional.

Es el momento de cambios en el relacionamiento entre las direcciones de programas académicos y unidades funcionales como planeación y presupuesto con los gestores de internacionalización. Se deben motivar la formulación e implementación de proyectos tanto internos, como externos, que posibiliten la transformación de las prácticas académicas y administrativas actuales. Eso incluye el desarrollo de capacidades para formular proyectos de cooperación internacional, consolidación de las alianzas con socios estratégicos, participación proactiva en redes y asociaciones, nacionales e internacionales.

Desde el punto de vista práctico, a corto plazo, se identifican las siguientes tareas para los gestores de internacionalización durante en confinamiento por el Covid-19: (a) preselección de webinarios, conversatorios y demás actividades virtuales, que más se ajustan a los planes de acción y desarrollo institucionales, priorizando aquellas invitaciones, que vienen de instituciones, redes y asociaciones en convenio; (b) divulgación de información con la comunidad académica, motivando la participación, y (c) recepción de una retroalimentación por parte de los asistentes, que posibilita los ajustes en los criterios de selección y difusión.

Ante la creciente ola de invitaciones a actividades virtuales, buena parte de esos sin costo de inscripción, por el momento, se identifica ese mecanismo de relacionamiento en línea como impulsor de las transformaciones de las relaciones externos de estudiantes y docentes, como factor de la calidad académica, Se transformaría el concepto de movilidad de expertos y los eventos de divulgación social de conocimiento congresos, seminarios, simposios, entre otros, como escenarios de presentación de resultados de investigación y prácticas académicas.

Es decir, aun cuando llegue el momento de pagar un costo de inscripción por el webinar, muchas personas lo harán y usarán esa vía de gestión de conocimiento, porque sería a un costo mucho menor que un desplazamiento físico, obteniendo prácticamente los mismos resultados de compartir y construir conocimiento. A mediano plazo, las instituciones desarrollarán la capacidad de organizar y realizar sus propios eventos académicos y científicos en línea.

Cabe señalar, que la calidad de las capacitaciones en línea depende de múltiples factores, entre esos: la experiencia del ente organización, los objetivos de la formación, la modalidad (exposición, conversatorio, panel), el perfil y la experiencia de los expertos invitados, la posibilidad de retroalimentación y preguntas por parte de los asistentes, el canal de transmisión (Zoom, Youtube, Facebook Life, Collaborate, Go to meeting, entre otros), los canales de difusión y promoción de la actividad. No se puede asistir a todas las capacitaciones todo el tiempo, por tanto, cada programa académico, estudiante, docente, directivo o egresado, tendría que hacer una selección previa de contenidos de acuerdo a sus intereses personales y profesionales.

Las actividades virtuales tienen sus propias dinámicas de interacción, sin embargo, identificar y guardar las ideas principales, mediante capturas de pantalla o apuntes, permite reflexionar sobre cómo esas se aplican a las labores profesionales y para el crecimiento personal del asistente. La participación en la actividad virtual no puede terminar con la finalización del webinar, lo valioso es poder compartir luego los contenidos principales con sus equipos de trabajo y recibir retroalimentación.

Los retos del trabajo en equipo también se transforman cuando no hay contacto físico próximo, y por supuesto, la comunicación virtual tiene sus propias características. Tenemos que desarrollar nuevas habilidades de interrelación digital, ya que buena parte de los actuales directivos universitarios no son "nativos digitales". Tenemos que prepararnos y capacitarnos para ello, escuchando la voz de los expertos. Si se hace de manera intuitiva o individual, es posible llenar el vacío personal, pero se corre el riesgo de que la capacitación virtual no le sume significativamente a las metas y planes institucionales.

El diálogo y la retroalimentación son la clave, para que se pueden hacer ajustes asertivos y oportunos a las acciones de articulación de la gestión de la internacionalización con las funciones sustantivas de docencia, investigación y proyección social, y que cada uno está realizando desde casa en los tiempos de confinamiento. Por tanto, conocer las necesidades internacionales de las facultades y el apoyo que se les puede brindar desde las oficinas de relaciones internacionales para ajustar las estrategias de relacionamiento externo, se vuelven factores de éxito para la buena gestión de la internacionalización integral de la institución.

Como estratégicas prácticas a corto plazo se sugiere implementar dos, que han mostrado resultados significativos para el desarrollo de la competencia intercultural: (a) la internacionalización en casa, y (b) la movilidad virtual.

La Internacionalización en casa se está aplicando en otras latitudes geográficas desde hace dos décadas, en las IES colombianas ha estado algo relegado, aunque aparece como indicador del factor de Visibilidad nacional e internacional. Con la suspensión de movilidades físicas en el semestre actual, que puede extenderse a lo que falta del año, el concepto de internacionalización en casa comienza a sonar con frecuencia en los webinares, conversatorios y demás actividades virtuales. Se constituye como una alternativa para el desarrollo de las competencias interculturales in-situ.

Si bien la experiencia de inmersión en otra cultura no se puede sustituida por una actividad en línea, sí es posible afirmar, que logra ampliar la visión del mundo y obtener una perspectiva global para el ejercicio de la profesión. La gran ventaja es el bajo costo y la posibilidad de incrementar el número de estudiantes participantes.

La Internacionalización en casa se constituye en una opción viable y asequible, para que los estudiantes tengan una experiencia internacional en su sitio de formación. Adicional, se aporta a la internacionalización del currículo, al aprendizaje de idiomas, al conocimiento de otras culturas. Sus estrategias son estudio de casos, clase espejo, aulas invertidas, entre otros.

De otra parte, la movilidad virtual se operativiza mediante la inscripción de asignaturas en línea en una universidad destino. La interacción en el aula virtual con compañeros de otras culturas, el estudio de casos y el aprendizaje basado en problemas para diferentes contextos, se consideran mecanismos para obtener conocimiento cultural y desarrollar competencias interculturales.

La movilidad virtual también es fácil de implementar, fortalece las alianzas estratégicas entre IES y la colaboración académica en redes y asociaciones. Lo que le falta al sistema educativo colombiano es una regulación de la transferencia de créditos, que posibilite desarrollar algunas variedades de ese tipo de homologaciones, ejemplo, el Semestre Cero en el Extranjero como estrategia de articulación entre niveles de formación.

Conclusiones

La actual crisis de cese de movilidad académica presencial se constituye en una oportunidad, para que los gestores de relaciones internacionales se conecten aún más con las necesidades de internacionalización de los programas académicos, la investigación y la extensión. Están llamados a colaborar en la reformulación de actividades, que facilitan el desarrollo de competencias interculturales y demás habilidades, que el mundo de hoy necesita: sensibilidad intercultural, empatía, creatividad, toma de decisiones para escenarios inciertos.

Es la oportunidad de acompañar la gestión académica institucional con propuestas de rediseños curriculares y uso de TIC para la educación cultural; de fortalecer el relacionamiento externo mediante la participación en redes y asociaciones, y de coadyuvar a las alianzas estratégicas de calidad para las funciones sustantivas.