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Por: Padre Hárold Castilla Devoz. Corporación Universitaria Minuto de Dios -UNIMINUTO- El Espectador.

Para hacerles frente a los nuevos retos no es suficiente crear condiciones para asegurar el derecho de una educación, se necesita brindar las posibilidades para que las personas puedan sentirse parte de una sociedad.

Hoy el mundo enfrenta diversos retos y transformaciones que han sido acelerados a partir de la denominada cuarta revolución industrial, la cual integra diversas tecnologías que nos impulsan a cambiar a toda velocidad y a gran escala. Esta rápida transformación incide directamente en la educación y en sus instituciones. Nuestra capacidad de innovar y de tener una lectura amplia de las megatendencias y de sus implicaciones en las nuevas formas de trabajo, pero también del cuidado del ser humano, de su esencia y del equilibrio con estos cambios, marcan la forma como nuestros estudiantes y graduados se desarrollan desde todas sus dimensiones en la sociedad.

Para hacerles frente a estos nuevos retos no es suficiente que creemos las condiciones para asegurar el derecho de una educación para todos, se necesita que esta brinde las posibilidades para que las personas puedan sentirse parte de una sociedad marcada por condiciones económicas, políticas y culturales específicas, así como diversas. Por lo anterior, se necesita un sistema educativo que además de asegurar una educación de calidad al alcance de todos, reconozca en ellos sus singularidades y encuentre en las diferencias un potencial y el equilibrio de la existencia.

Retomando las palabras de una de las entrevistas a Humberto Maturana, de otras que se compilan en el libro El sentido de lo humano, todos somos distintos y tenemos unas condiciones familiares, históricas, culturales y de modos de vida que nos diferencian de los otros, lo cual no determina que seamos más o menos que el otro, simplemente somos. Parafraseando las ideas de la misma entrevista, en el momento en que nosotros pensamos que el otro es un ser limitado, hay sufrimiento. En el momento en que logramos comprender que el otro es un ser distinto, avanzamos desde las múltiples potencialidades que cada uno tiene.

Pero, ¿qué estamos entendiendo por inclusión en el marco de la educación? Es un proceso permanente que reconoce el derecho de toda persona a una educación de calidad basada en el reconocimiento y la valoración de la diferencia y la diversidad, elementos claves para asegurar el acceso, la permanencia, la participación y la graduación oportuna de los estudiantes. En el contexto colombiano, y partiendo de la Política de Educación Superior Inclusiva del Ministerio de Educación Nacional (2013), la diversidad exige rescatar la riqueza propia de la identidad y particularidades de aquellos estudiantes que, por razones sociales, económicas, políticas, culturales, físicas, lingüísticas y geográficas, requieren especial protección. Este énfasis no debe ser visto como un enfoque reduccionista que solo considera las necesidades de esas poblaciones, sino del proceso de inclusión en el marco de una educación para todos.

¿Qué aspectos deberían considerar las instituciones de educación superior (IES) para lograr una educación inclusiva?: I) Creer profundamente en la responsabilidad que tenemos de aportarle a un mundo que precisa de la inclusión, y esto se logra a partir de adoptar la inclusión como parte de la misión institucional, de las políticas y del proyecto educativo. II) Una formación permanente de los profesores como actores centrales del proceso de inclusión. III) Didácticas innovadoras que tengan en cuenta las particularidades de los estudiantes en los procesos de aprendizajes y desarrollo de sus capacidades. Disponer de las herramientas y los recursos necesarios para llevar a cabo una práctica pedagógica articulada y adecuada a las necesidades de la comunidad educativa. Es relevante el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) como herramientas que faciliten la flexibilidad y el diseño de modelos educativos universales. IV) Realizar los ajustes espaciales y tecnológicos necesarios según la normatividad, y, finalmente, V) Realizar un acompañamiento para el acceso, la permanencia, la graduación y la vinculación laboral, de tal manera que se logre una participación exitosa en los ambientes educativos y laborales.

En síntesis, aquellos espacios educativos que hacen de la inclusión una experiencia cotidiana, el mensaje que dejan es el valor de una formación ciudadana donde todos caben y todos somos solidarios con todos.

Fuente: https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/la-inclusion-una-responsabilidad-urgente-de-la-educacion-superior/