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Por: Semana.

Las universidades han tenido que adaptarse a modelos en los que la virtualidad es protagonista. ¿Cómo se configurarán estos escenarios y aprendizajes después de la pandemia?

La virtualidad se ha convertido en el gran aliado para construir una ‘nueva forma de educar’ en medio de la covid-19. Sobre esa transición hacia modelos mucho más digitales, el sector de la educación superior tuvo dos momentos clave: el primero y más urgente fue el de una adaptación rápida para continuar con las clases desde el confinamiento; el segundo, de cara al mediano plazo, fue la consolidación de propuestas que permitan usar las tecnologías digitales para continuar ofreciendo proyectos educativos de calidad.

En este sentido, el gran reto para las Instituciones de Educación Superior –IES-, es “potencializar los escenarios educativos con iniciativas de inteligencia artificial, realidad virtual y aumentada, robótica, impresión 3D y MOOC; y estimular los procesos de gestión institucionales con las posibilidades de transformación tecnológicas de los modelos predictivos autónomos, machine learning, big data y blockchain, entre otros. En últimas, el objetivo es incentivar el uso de tecnologías que posibiliten la innovación educativa”, señala Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario.

Más allá de la pantalla

De acuerdo con la encuesta del Centro de Estudio Latinoamericanos y Latinos de la American University, el 50 por ciento de las instituciones de educación superior aseguraron estar preparadas para la educación virtual. Sin embargo, una preocupación grande para la Unesco, expresada en el documento COVID-19 y educación superior: De los efectos inmediatos al día después, más allá de los retos urgentes por atender que involucran conectividad y financiación, es la de la apropiación e inclusión de las herramientas virtuales en los modelos de enseñanza.

Y ese, precisamente, ha sido uno de los ejes fundamentales de la estrategia de transformación digital de la Universidad del Rosario. Para Cielo Mancera, directora del área de Educación Digital de esa institución, lo que le permitió adaptarse rápidamente a una modalidad remota fue una visión clara, basada en una estrategia de convergencia digital diseñada desde hace más de cinco años, sobre cómo la institución debe incorporar las nuevas tecnologías.

“Desde hace varios años la universidad ha estado desarrollando modelos que permitan aprovechar las tecnologías en los procesos educativos. Iniciamos en el 2012 con la intención de incorporar tecnologías en las prácticas pedagógicas. En la actualidad, además de toda un área, tenemos una ruta basada en dos pilares: innovación pedagógica y transformación digital”, explica Mancera.

Lo mejor de dos mundos

Una de las grandes preguntas para el sector educativo es si los cambios que se han impulsado en los últimos meses serán pasajeros. ¿Qué pasará cuando sea posible la presencialidad?

El modelo mixto, una de las grandes apuestas de muchas instituciones educativas (no solo de educación superior sino de educación básica) durante este segundo semestre, podría ser un referente sobre lo que viene para el futuro. Así, el reto es consolidar un modelo que aproveche las facilidades de interacción en la presencialidad y la flexibilidad para explorar nuevos formatos y romper barreras espaciotemporales a través de la virtualidad.

Para Sergio Pulgarín, vicerrector de la Universidad del Rosario, más que algo pasajero, lo que hizo la pandemia fue acelerar la transformación de las universidades. “La clave para el futuro próximo estará en entender las características propias del modelo híbrido, que por definición no es ni presencial ni virtual, para así aprovechar lo mejor de ambos mundos”, destaca.

En ese sentido, la universidad se ha apoyado en la Dirección de Educación Digital, creada, justamente, para generar experiencias de valor e impulsar la virtualidad en todos los ámbitos académicos.

De acuerdo con Mancera, a través de esta área, se está gestionando una transformación que no solo se preocupa por mejorar la calidad de las clases en la virtualidad, sino de abarcar todos los aspectos que conllevan el proceso pedagógico, que incluyen, además, temas administrativos, bienestar universitario, nuevas propuestas de internacionalización y financiación estudiantil.

Los cuatro pilares de transformación digital de la Universidad del Rosario:

Según Sergio Pulgarín, estas estrategias de transformación digital buscan sacar el mayor provecho tanto de la virtualidad como de la presencialidad, para consolidar un modelo que predominará en el futuro próximo.

Enseñanza y aprendizaje en tiempos de transformación: la universidad desarrolló una plataforma para que los profesores desarrollen competencias técnicas y pedagógicas que les facilite su proceso de enseñanza/aprendizaje.

PlayBOK: uno de los grandes retos en la virtualidad es cómo llevar la experiencia universitaria al computador de cada estudiante. PlayBOK es la respuesta a esta pregunta. Bajo este modelo de experiencia, los estudiantes, profesores y colaboradores encuentran ambientes de aprendizaje que abarcan dimensiones como la interacción, la salud mental o, incluso, la internacionalización a través de la virtualidad. Salones para el desarrollo de clases híbridas: para el vicerrector, más que un modelo virtual, los modelos educativos buscarán aprovechar lo mejor de los dos mundos. Por esto, la universidad extendió su modelo de Aulas MAS, un espacio de hábitat para la enseñanza y el aprendizaje que cuenta con la infraestructura tecnológica necesaria para desarrollar clases en modalidad mixta.

URosario Contigo: ¿de qué sirve desarrollar un modelo híbrido de enseñanza aprendizaje sin estudiantes? Consciente de esto, la Universidad del Rosario también concentró sus esfuerzos en brindarle a los estudiantes un sistema de acompañamiento personalizado que incorpora la dimensión académica y financiera de cada estudiante. Así, bajo el principio rosarista de “apoyo al que más lo necesita”, la universidad entregó más de 1000 becas para el segundo semestre del 2020.

Las cifras de la transformación digital en El Rosario:

La Universidad ha invertido 60 mil millones de pesos en infraestructura tecnológica.

En el primer semestre de 2020 se atendieron a más de 13 mil estudiantes bajo la modalidad remota.

En lo que va del segundo semestre del año, más del 92% de profesores se han certificado en un curso virtual de enseñanza en tiempos de transformación.

5.039 participantes en los talleres de profundización en temas pedagógicos, de uso básico de TIC y el manejo de las emociones.

Para este año, con el sistema de videoconferencia Zoom para el ingreso a clases sincrónicas se han realizado 90.443 sesiones de clase con 2.359.005 participantes.

La plataforma LMS (Moodle), utilizada por la universidad para la implementación de recursos y actividades en línea, cuenta con 57.425 usuarios únicos.

El sistema de grabación de clases Panopto registra 43.637 clases grabadas a la fecha.

Fuente: https://www.semana.com/hablan-las-marcas/articulo/el-nuevo-modelo-universitario-lo-mejor-de-la-virtualidad-y-la-presencialidad/202001/