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La Corporación Universitaria Minuto de Dios decidió apostarle hace 10 años a la metodología a distancia tradicional con apoyo de la virtualidad. Un método basado en el modelo mix blended, que le permite a los alumnos apoyarse de plataformas digitales durante su proceso de formación académica, y que le exige, al menos una vez a la semana, ir al campus de la institución.

Desde 2013, el número de estudiantes matriculados en dicha modalidad aumentó de manera alarmante. Fue de un 123%. En esa época, para primer semestre, 41.331 personas se inscribieron en carreras a distancia con apoyo de la virtualidad, y para el mismo semestre de este año, el total fue de 92.425.

El rector general de la universidad, el Padre Harold de Jesús Castilla, explicó las claves detrás de este éxito. Aclaró que lo más importante es la formación de los docentes, para que sean mediadores del proceso de aprendizaje. Además, hizo un llamado al gobierno para que briden herramientas, como internet y computadores, a las zonas más apartadas del país, y logren tener acceso a una educación superior.

¿Cuáles son las claves detrás de ese éxito?

Evidentemente aquí en la Universidad Minuto de Dios parte del número total de estudiantes que tiene la institución están en esa metodología que es a distancia tradicional con apoyo de la virtualidad. Nosotros manejamos un modelo mix blended que hace posible que tengamos ese número tan grande de alumnos. Evidentemente, hemos tenido una tecnología a favor en esa apuesta a nuestro modelo educativo. Además, tenemos una clara perspectiva de acceso y de cobertura a nivel nacional, especialmente en las regiones. Nosotros llevamos y hacemos posible que esa virtualidad a distancia tradicional llegue a esas regiones.

¿Y las estrategias con las que empezaron?

Las estrategias siguen siendo las mismas, las hemos adaptado con la tecnología. Entre ellas están conseguir mucho contenido y sistematizándolo; ofrecer un repositorio grande de programas académicos propios - oferta nueva, entre ellas maestrías y posgrado, y carreras que ya teníamos en la presencialidad -; transformar las metodologías de aprendizaje a esta modalidad; usar la misma plataforma que en el campus virtual para que los estudiantes interactúen y aprovechen todas esas herramientas digitales; y, lo más importante, la formación de docentes en este método. Los hemos acompañado en diplomados para que puedan ser mediadores del conocimiento a través de esa digitalización y de esas plataformas virtuales que se tienen.

¿De qué se trata ese modelo educativo?

Es un modelo que pretende formar integralmente a nuestros estudiantes con competencias profesionales, en el área de conocimiento respectivo; con competencias humanas desde los valores y principios de la institución; y unas competencias de responsabilidad social, de lo que significa ser realmente un ciudadano, comprometido y ético. Ese modelo, todo integrado, pretende formar graduados integrales, personas capacitadas cognitivamente, con sus competencias, con una sensibilidad humanista desde los principios y valores, y con un compromiso con Colombia.

¿Cuáles son los principales retos?

Principalmente creo que son tres. El primero es el acompañamiento. Por ejemplo, en el tema de profesores, debemos saber quién está preparado para ser docente en esta metodología, ya que todo está en plataformas. El proceso de enseñanza se ha volteado, antes el profesor lo sabía todo, ahora el estudiante es autónomo. El segundo es la misma tecnología, porque los alumnos pueden tener acceso a esa información, pero no saben cómo apropiarse de ella, cómo la digiere y cómo la clasifica para su proceso de formación. Y por último, la permanencia de los estudiantes. Las cifras de deserción, tanto presencial como virtual, siguen siendo bastante altas.

¿En qué consta la formación de docentes en la era digital?

Tenemos que tener unos programas de formación a los profesores, porque no es lo mismo ser un docente de la presencialidad a uno de la era digital, en la que tiene que convertirse en un mediador del proceso de aprendizaje de los estudiantes, que son nativos digitales. Ellos deben ser conscientes de que no lo saben todo, a veces el alumno está más preparado porque lo ha buscado previamente en internet. Para eso, el profesor también debe formarse en la digitalización, replantear su pedagogía y métodos de enseñanza y usar herramientas, como las charlas al estilo cuentero, los videos o con experiencias. Un docente que no conozca de estas dinámicas no estaría apto para esta metodología.

Como universidad, ¿qué debe mejorar en cuando a la educación virtual?

Son momentos por los que pasan las instituciones de educación superior. Creo que parte del modelo es seguir perfeccionándolo, cualificándolo y mejorándolo. Siempre debemos estar pensando cómo mejoramos la tecnología para el servicio virtual, cómo tenemos unos contenidos de programas que realmente se mueva en esta ruta y cómo nuestros profesores de verdad se comprometen a ser unos acompañantes en este proceso. En esa ruta estamos como Uniminuto.

¿Cómo describe el valor agregado del servicio que ofrecen?

Ya varias universidades están implementando la metodología a distancia tradicional con apoyo de la virtualidad. Pero, diría que el proyecto nuestro tiene una bondad, que es su apuesta a la formación integral. Es una característica propia de la propuesta educativa de la Uniminuto, que forma a los estudiantes humanísticamente y socialmente. Además, el modelo mix blended le permite al alumno ir al campus de la institución una vez a la semana y, el resto de la semana, tiene un acompañamiento directo con unos módulos de trabajos en las plataformas virtuales. Los estudiantes pueden seguir trabajando mientras estudian. Otro valor agregado es la interactividad de la plataforma virtual, nuestros estudiantes tienen sus libros digitales y los cursos que van haciendo les van quedando allí, en la nube.

¿Cuáles son las dinámicas educativas de la educación virtual?

Creo que la principal dinámica es la interactividad con los profesores que se convierten en un tutor, y los estudiantes tienen que ser responsables con su proceso de formación. Es un doble compromiso del estudiante. Otras podrían ser los modelos de aprendizaje constructivista y autónomo. Allí hay unos métodos muy significativos del acto educativo a través de esta metodología.

¿Y los beneficios de la metodología a distancia tradicional con apoyo de la virtualidad?

El principal es poder llegar a todas las regiones, porque sabemos que en muchos territorios hoy no es fácil acceder a la educación superior y menos que nuestras instituciones puedan estar presentes allí. Siento que la educación virtual es una manera de acercarnos a esos mundos que no conocemos de Colombia. Pero, como es evidente, necesitamos una ayuda del gobierno, que permita que haya cobertura, que estén los sistemas. No sirve de nada tener la posibilidad de hacer una carrera, sino hay disponibilidad de las herramientas. Este beneficio es parte de un ecosistema, porque no es solo la responsabilidad de las universidades, sino también del estado.

¿Qué representa para la universidad estar dentro de las instituciones que más le aporta al país por medio de las investigaciones?

Fue una sorpresa para nosotros. Nos comunicaron hace poco de la noticia. Representa mucha responsabilidad, una convicción de querer hacer las cosas bien, de estar pensando en Colombia. Con esto comprobamos que la educación es un factor de desarrollo humano y social integral, que permite cambio de vida y que le aporta a la nación. Es una responsabilidad de una mayor madurez de nuestra comunidad académica que nos reta a ser cada día mejor.

Fuente: Paula Casas Mogollón / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

https://www.elespectador.com/noticias/educacion/el-exito-detras-de-la-educacion-distancia-virtual-de-la-uniminuto-articulo-813901